Después de las críticas que recibió Enrique Peña Nieto por la compra del nuevo avión presidencial, en septiembre del año pasado el presidente ordenó a la Secretaría de Hacienda que hiciera un estudio para determinar, con base en elementos financieros, técnicos y de seguridad nacional, si era más conveniente vender o quedarse con el avión.

Se llevó a cabo el estudio y de acuerdo a presidencia: “un experto internacional realizó un estudio y concluyó que el Gobierno Federal debe recibir y mantener el equipo”. Al parecer el gobierno federal no tiene problemas para colaborar con expertos internacionales para estudiar aviones, pero sí para encontrar a estudiantes desaparecidos.

De acuerdo al estudio: “de venderse la aeronave a una aerolínea comercial, se tendría una pérdida muy significativa respecto del valor de compra. Podría representar una pérdida de más del 58% de su costo (128.2 millones de dólares)”.

El avión (Boeing 787-8), adquirido a finales del sexenio de Felipe Calderón, será recibido en las próximas semanas.

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