De acuerdo a un reporte de la BBC Mundo, los mandatarios de ambos países no pueden ponerse de acuerdo en cómo celebrar la reunión que están por tener.

Teherán había pedido una cena sin alcohol, como es la costumbre islámica, pero los franceses la rechazaron y propusieron un desayuno. Los iraníes respondieron que les parecía: “demasiado ordinario”.

La emblemática visita representa la primera vez, en diez años, que un presidente iraní viaja a Europa.

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