Mary Forsberg Weiland, exesposa de Scott Weiland y madre de sus dos hijos (Noah, 15, y Lucy, 13), escribió una carta que fue publicada hoy por Rolling Stone

El tres de diciembre de 2015 no es el día que Scott Weiland murió. Es el día oficial que el público usará para llorarlo, y fue el último día que pudo ser puesto frente a un micrófono para el gusto o beneficio económico de otros. Las condolencias y oraciones ofrecidas a nuestros hijos han sido abrumadoras, apreciadas e incluso reconfortantes. Pero la verdad es que, como muchos otros niños, ellos perdieron a su padre hace años. Lo que realmente perdieron el tres de diciembre fue la esperanza.

No queremos hacer de menos el increíble talento de Scott… Pero en algún momento alguien tiene que pararse y señalar que sí, esto pasará de nuevo- porque como sociedad casi lo alentamos. Leemos horribles reseñas de los shows, vemos videos de los artistas cayéndose, sin ser capaces de recordar sus propias letras…

En la carta, Mary Forsberg explica las dificultades que pasó junto a Scott y la afectada relación que tenía con sus hijos. También hace un llamado a los fans

Noah y Lucy nunca buscaron perfección en su papá. Solo esperaban un poco de esfuerzo. Nuestra esperanza por Scott ha muerto, pero todavía hay esperanza para otros. Escojamos esta como la primera vez que no glorificaremos esta tragedia hablando del rock and roll y sus demonios, que por cierto no tienen que ir de la mano. Eviten la playera depresiva con ‘1967-2015’ en ella, usen el dinero para llevar a un niño a un partido o a comer helado

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